#TalkingInSilver: Nuestros cuerpos no deberían adaptarse a la moda, es ella la que debería estar predispuesta a cada tipo de cuerpo.

Mario Casas, Charlize Theron han cambiado fisicamente para poder representar personajes en la industria del cine.

Es fácil darse cuenta del cambio físico que ha sufrido alguien cuando hace mucho que no lo vemos. 

Pensad en lo chocante que resulta ver a un actor o actriz caracterizado de una forma muy concreta para un personaje en alguna película. Como por ejemplo Mario Casas, que tuvo que adelgazar 22 kilos para el ‘Fotógrafo de Mathausen’, o Charlize Theron, que para su película ‘Monster’ ganó 15 kilos y está prácticamente irreconocible. 

Pero sin ir más lejos y sin desmarcarnos mucho en el tiempo, hemos tenido el caso de un cambio bastante llamativo con la transformación a la que se sometió Kim Kardashian para la gala del Met de este año, en la que se enfundó el famoso vestido de diamantes que una vez lució Marilyn Monroe. En esta ocasión, el problema radica en que Kim trató de cambiar su cuerpo (y lo consiguió), para entrar en un vestido que sólo llevaría puesto lo que dura el recorrido de la alfombra de este evento, ya que luego se cambió por una réplica hecha a medida.

Es cierto que viniendo de una de las integrantes del klan no debería sorprendernos su cambio físico, ya que en los últimos quince años hemos podido ser testigos de los múltiples cambios estéticos que se han hecho. 

Con las operaciones estéticas a las que se han sometido, las hermanas Kardashian-Jenner han llegado a crear un ideal de belleza imposible de alcanzar puesto que éste no es natural. Y ahora, una vez arraigado en la sociedad ese ideal de belleza, de nuevo estamos viendo grandes cambios en su apariencia que sin pasar por quirófano difícilmente es posible conseguirlo. 

En cuestión de meses hemos sido testigos de cómo las curvas de infarto de las que siempre han presumido se han suavizado, y su figura es mucho más estilizada, lo que coincide con las tendencias que marcan la industria de la moda con la vuelta a las pasarelas de las minifaldas propias de los 2000, así como el tiro bajo y los escotes.

Claramente, todos podemos ponernos la ropa que queramos y seguir las tendencias que nos gustan, pero ahí es cuando entran, de nuevo, la visibilidad y los referentes ¿Cuáles son? ¿Por qué no vemos a modelos de todas las tallas llevar estas prendas en las pasarelas y sólo vemos a modelos delgadas? 

Que la moda sea cíclica y que todo vuelva no significa que debamos olvidar los avances que movimientos como el feminismo o el body positive han traído a la moda y a la sociedad. 

Estamos hablando de cambios en la industria que han llevado a la caída del imperio de los Ángeles de Victoria’s Secret y la irrupción de Rihanna con Savage x Fenty en un show en el que había cabida para todo tipo de cuerpos. Así como también hablamos de influencers como Paloma Elsesser, que se han hecho tan conocidas como Ashley Graham.

Y la cuestión es que no se queda en las pasarelas y las revistas, es que cuando salen las colecciones, las cadenas de moda rápida no tardan en reproducir looks muy parecidos en tallas muy pequeñas, lo que lleva a que estas tendencias sólo puedan disfrutarlas un grupo muy reducido de gente. 

La moda debería ser para disfrutarla y no sufrirla, porque el poder que tiene la ropa sobre nuestra autoestima es tan grande que afecta a nuestro estado de ánimo y a nuestra salud mental. 

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